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Cada Día con Dios (A CADA PASO)

4 de Marzo


A CADA PASO
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. Efe. 2: 8.


Ni siquiera podemos producir nosotros mismos nuestra fe; "es un don de Dios". La totalidad de nuestra salvación proviene del don de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡Cuánto me alegro! Proviene de una fuente de la que no podemos dudar. El es "el autor", pero, ¿se detiene allí? "El es el autor y consumador de nuestra fe" (Heb. 12: 2). ¡Gracias a Dios! Nos ayuda a cada paso del camino que tenemos que recorrer, si estamos dispuestos a salvarnos de acuerdo con el plan señalado por Cristo, mediante la obediencia a sus requerimientos. "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios". "Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Fil. 2: 12, 13). ¡Alabado sea Dios! Ahora bien, ¿quién podría desanimarse? ¿Quién podría desmayar? No se nos ha encargado a nosotros, frágiles y débiles mortales que obremos nuestra salvación de acuerdo con nuestros propios planes. Es Cristo quien obra en ustedes. Y éste es el privilegio de cada hijo e hija de Adán. Pero debemos trabajar; no debemos estar ociosos. Hemos sido puestos en este mundo para trabajar. No estamos aquí para cruzarnos de brazos.
Cristo enseño la verdad porque él era la verdad. Su propio pensamiento, su carácter, la experiencia de su vida estaban inplícitos en su enseñanza. Lo mismo debe ocurrir con sus siervos. Los que quieran enseñar la Palabra deberían apropiarse de ella mediante su experiencia personal. Deben saber lo que significa que Cristo les sea hecho sabiduría, justificación, santificación y redención. Al presentar la Palabra de Dios a otros no debieran hacerlo como si se tratara de suposiciones o posibilidades. Debieran decir con el apóstol Pedro: "Porque no hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad" (2 Ped. 1: 16)


Libro: Cada Día con Dios
Autor: Elena G. de White

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Cada Día con Dios (AMBICION ACEPTABLE)

3 de Marzo


AMBICION ACEPTABLE
Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.
Exo. 33: 19.


Mediante esta declaración el Señor quiere enseñarnos que él requiere de su pueblo pureza de carácter y una vida santa. Desea que se manifiesten en ellos, en beneficio mutuo, la misericordia, la amabilidad y la tolerancia para que su pueblo pueda demostrar que "la ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma" (Sal. 19: 7). El Señor está dispuesto a revelarse a nosotros si nuestros corazones lo buscan y lo sirven. Siempre desea impartir sus más ricas bendiciones a los que lo sirven con puro corazón. Cristo será nuestro Maestro si abrimos nuestros corazones a su instrucción y obedecemos a su voz...
Es la voluntad de Dios que usted ejerza una amplia influencia para el bien. ¿Ha resuelto ser un cristian0 decidido? Por lo tanto, no fracase ni se desanime. Tenga su obra una influencia elevadora, para que pueda ser colaborador de Dios. El Señor quiere que todos glorifiquemos su nombre.
Anoche me sentí muy preocupada por la gran obra que tenemos que hacer. Exije la contribución de todas las capacidades que el hombre puede poseer. ¿No ejercitará usted todas sus facultades de tal modo que pueda mantener una perfecta comunión con Jesucristo? Como padres y maestros debemos cooperar con el Maestro divino. Debemos trabajar para restaurar en los seres humanos el concepto de la obligación moral, que se ha perdido. Coopere ahora cada padre con el plan divino, y así llegará a ser colaborador de Dios.
Todas nuestras diversas capacidades pertenecen a Dios. Nos ha comprado mediante el don de su Hijo unigénito, y los que tienen el sentido de su obligación hacia Dios colaborarán para cumplir el propósito divino. Los que tienen responsabilidades en la obra de dar al mundo el mensaje del tercer ángel, tienen que manifestar la firme determinación de lograr el progreso de la causa de Dios. El corazón, el alma y la voz tienen que consagrarse a él para que puedan alcanzar el más alto grado de excelencia: La semejanza al carácter de Dios. Cada facultad, cada atributo que el Señor nos ha dado debe ser empleado para elevar a nuestro prójimo.


Libro: Cada Día con Dios
Autor: Elena G. de White

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Cada Día con Dios (PROVOCAOS AL AMOR)

2 de Marzo


PROVOCAOS AL AMOR
Yo dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí. Sal. 39: 1.


Hijos míos: Velen en oración, y sean cada vez más cuidadosos con respecto a sus palabras y su conducta. "Velad y orad para que no entréis en tentación". Es poco prudente concederle al enemigo la más mínima ventaja. Hijo mío: Sé caballeroso, y tu influencia sobre tus colaboradores será mayor. Nunca hables imprudentemente. El respeto propio debe impedirte caer en el enojo. Si nos respetamos a nosotros mismos al llevar el yugo de Cristo, decuplicaremos nuestra influencia.
La naturaleza humana seguirá siendo la misma, pero puede ser elevada y ennoblecida mediante su unión con la naturaleza divina. Al participar de la naturaleza divina los hombres y mujeres escapan a la corrupción que está en el mundo debido a la concupiscencia.
La verdad debe ser practicada para que sea un poder en el mundo. Cuando la verdad mora en el corazón, la experiencia diaria es una revelación del poder dominante de la gracia de Cristo. Nunca mantengan la verdad en el atrio exterior. El Espíritu Santo debe estamparla en el alma...
Reverencien a Dios y a su posición adquirida. Cuiden sus modales, porque son representantes de Cristo. Controlen diligentemente sus palabras y trabajen con fervor para que los pecadores se convenzan y se conviertan. Mantengan el corazón en comunión con Dios por medio de la oración. Cuando se les dirijan palabras duras, que no se ajusten a la verdad, no pierdan el dominio propio. Recuerden que "la blanda respuesta quita la ira" (Prov. 15: 1), que el que se domina a sí mismo es mayor que el que toma una ciudad.
El verdadero cristiano es caballero. Los que están llenos de amor propio piensan que tienen el privilegio de decir algunas cosas que mejor sería no mencionar. Menos palabras y acciones mas amables les ayudarían a ejercer una influencia mejor. Dios afirma: "Porque por tus palabras serás condenado" (Mat. 12: 37). Todas nuestras palabras y acciones, buenas y malas, son examinadas por Dios. ¡Qué solemne pensamiento!
La Palabra de Dios nos pide que no nos provoquemos a ira los unos a los otros. Pero hay una provocación que se justifica. Pablo escribe: ... "Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras" (Heb. 10: 24)


Libro: Cada Día con Dios
Autor: Elena G. de White